Nos conocimos en la escuela de cocina Hofmann y en poco más de un mes ya me explicaban cómo sería su proyecto, que desde el principio tuvieron bastante claro. Para ello, iniciaron unas obras que en algunos momentos les trajo de cabeza (presupuestos, permisos...) pero que terminaron convirtiendo el local en un lugar precioso donde desayunar, merendar, cenar o lo que se tercie: bocadillos de embutidos ibéricos, sandwitches vegetales, tostadas con una excelente mantequilla ecológica italiana...todo absolutamente delicioso. En cuanto al dulce, la pareja elabora galletas, muffins, cakes, tarta Bourdaloue (receta Hofmann riquísima), brownie de avellanas, pannacota....Sandrine tiene muy buena mano con los dulces.
A las 12 del mediodía comienza la batalla en la cocina del Liberty. Ángel sale de la agencia, se coloca su chaquetilla y el delantal a rayas y comienza a preparar la masa para la pasta que se servirá ese día: pasta rellena, parpadelle, fettuccini....todas ellas acompañadas por unas salsas insuperables.
La primera vez que estuve en el Liberty fue un domingo a media mañana. Veníamos de hacer una caminata de 10 kilómetros y con ganas de disfrutar de nuestro bien merecido brunch: zumo de naranja, tostadas con queso de cabra, foie con cebolla confitada y membrillo y unos huevos en cocotte que nos hicieron despertar el alma, una verdadera delicia. Como postre, un trozo de brownie elaborado por Sandrine y unas galletas de jengibre. El mejor brunch que he probado en mi vida.
El espacio invita a entrar, a sentarse y disfrutar de una buena taza de té a media tarde o de un rico cappuccino y una galleta de chocolate o un trozo de pastel de zanahorias. Es local es luminoso, grandes ventanales por donde entra la luz a raudales. El suelo de madera, alguna pared de ladrillos y una gran lámpara central elaborada con botellas recicladas. La cocina pequeñita pero con todo lo necesario para salir adelante.

Los fines de semana por la noche se organizan cenas privadas, cenas que pueden concretarse para grupos cerrados en fecha y menús convenidos y que os recomiendo que probéis.Mucha suerte para mis amigos publicistas-chefs, se lo merecen por haber dado vida a un sitio tan genial como el Liberty Cottage.
Liberty Cottage
Milà i Fontanals, 28
Barcelona



